Detección mediante sensores enterrados
SISMA CP 50 utiliza sensores geo-sísmicos enterrados que - posicionados a una profundidad de aproximadamente 60 cm bajo la superficie - detectan las vibraciones generadas por el tránsito de personas o vehículos.
En una línea-sensores SISMA CP 50 los detectores están cableados en dos canales de comunicación distintos de manera alternada, de modo que el paso de un eventual intruso genere una señal simultáneamente en ambos canales. De este modo la unidad de análisis, hacia la que convergen las señales, dispone de un "doble consenso" (detección en AND) para discriminar con eficacia eventuales perturbaciones ambientales de las efectivas intrusiones.








